El parecido de una persona a Dios.
Es el parecido, de esa persona, a un sueño, plenamente feliz, vacío de contenido, o es el parecido, de esa persona, a un diamante, de dureza máxima, o simetría esférica, perfecta, totalmente invisible, a los ojos humanos.
Y por tanto, si deseamos, en el mundo, que, una persona, se parezca, a Dios, siempre, dentro de nuestras posibilidades, lo más posible, debemos de cobijar, a esa persona, mientras duerme, dentro de un diamante, gigante (Máquina del tiempo), cuya simetría interna, se acerque, lo más posible, a la simetría, que, es visible, todavía, a los ojos humanos.
¿Y que ventajas, le trae, a una persona, el parecerse a Dios, lo más posible?
Pues, como, Dios, posee, un grado de inmunidad infinita, a enfermar, el parecerse a Dios, por parte de una persona, le supone, a esa persona, el curarse todas sus enfermedades, el rejuvenecerse, y el viajar, en el tiempo, hacia un despertar futuro.
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