El poder de la belleza.
Es también, el poder, de la felicidad humana, creciente, el poder del arte, el poder de la música, y el poder, de los objetos, que poseen, una gran regularidad, orden, y simetría, como, por ejemplo, los diamantes gigantes, las pirámides, o bien, el poder del sueño.
Y cuando, una persona, tiende a ser, plenamente feliz, mientras duerme, esa persona, tiende a volverse, inmortal, como, un diamante puro, invisible a los ojos humanos, por medio, de una fuerza de unión.
Y por tanto, una persona, que vive cobijada, siempre, de continuo, sin salir jamás, dentro, de una pirámide, muy bella (o muy regular), pues su vida, jamás, se vuelve, fea, por medio, de una enfermedad, es decir, la vida de esa persona, en lugar, de tender, a parecerse, a un feo cadáver, por medio, de una fuerza de separación, o fuerza de la vigilia, tiende a parecerse, a un mineral, eterno, o inmortal, muy bello, invisible, a los ojos humanos, por medio, de una fuerza de unión, o fuerza del sueño.
Javier Rubio Ortín
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