El poder de la penitencia.
Por medio, de la penitencia, absolutamente, todas las personas, impuras, más tarde, o más temprano, se transmutarán, en unas personas, puras, de una manera, segura.
Y por tanto, una penitencia, adecuada, hará desaparecer, de la creación, a toda la obra, del diablo.
Es decir, la penitencia, es la única regla moral, del cristianismo.
Es decir, la penitencia, es la única regla moral, que trajo, Jesucristo, al mundo, hace dos mil años.
Y cuando, en la creación, solo existan, persona puras, nada más, pues, esa penitencia, ya no volverá a existir, jamás, por toda la eternidad, en toda la creación.
Y como, las personas puras, no necesitarán, jamás, de ninguna corrección moral, pues todas reglas morales, ya no volverán a existir, jamás, tampoco.
Javier Rubio Ortín
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