El profeta Elías, el profeta, de la soledad, del desierto.
Es decir, el profeta Elías, según el testimonio, de Jesucristo, no debía de ser, un profeta, de multitudes.
Allí, donde estuviera, un cuerpo, es decir allí, donde estuviera, una persona gorda, allí, debía de estar, el profeta Elías, restaurando la verdad, y allí, debían de juntarse, también, unas pocas personas, de gran vista, las águilas, y allí, debían de juntarse, también, unas personas, depredadoras, o asesinas, los buitres.
Y cuando, este profeta Elías, concluyera, su redención sufrida, del mal (Sufrir mucho), este profeta Elías, debía de abandonar, el mundo, pasando desapercibido, en ese mundo, y acompañado, de millones de personas, de todo el mundo, produciéndose, de esa manera, el fin del mundo.
Javier Rubio Ortín
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