El único, destino posible, del mundo.
Es el de concluir, su redención sufrida, del mal (Sufrir (X) (No ni (X + 1), ni (X – 1)), e inmediatamente después, de esto, el de convertirse, todo, ese mundo, por medio, del poder salvador, de Dios, en los tripulantes, de los millones de naves, de ese mismo Dios, viajeros, libres, por el cielo, y por todo el cosmos.
Y yo, le pido, a Dios, que, todo esto, se cumpla, un día, de este año, 2016, en el que estamos.
Javier Rubio Ortín
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