El verdadero amor, a una persona, la caridad.
Contempla, siempre, ese amor, que esa persona, amada, un día, cualquiera, en el futuro, y en lugar de convertirse, en un cadáver, se vuelva invisible, a nuestros ojos, y se vuelva visible, bien sea, en el sueño eterno, del reino de los cielos, o bien sea, en el interior de un ovni, situado, al lado, de cualquier planeta del cosmos.
Y contempla, asimismo, ese amor, a esa persona, amada, que esa persona, amada, cuando sufra, una cierta cantidad finita de mal, cuya magnitud, solo Dios, conoce, con precisión, quedará liberada del mal, por completo, para siempre, o para toda la eternidad.
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