El verdadero amor, de una persona, hacia otra

El adiós a una persona.

 

 

 

 

Toda persona, que vive, en el cosmos, si esa persona, no se vuelve invisible, en ese cosmos, mientras duerme, de forma periódica (Cada cierto, periodo de tiempo), esa persona, se envejece, se enferma, y acaba convirtiéndose, irremediablemente, en un cadáver.

Y por tanto, para que, la vida humana, dentro del cosmos, sea, o pueda, llegar a ser, eterna (o  inmortal), esa vida humana, dentro del cosmos, debe de estar hecha, forzosamente, de desapariciones periódicas, y de apariciones periódicas, de las personas, dentro de ese cosmos, alternadas, por tanto, con la conciliación del sueño eterno, por parte, de esas personas, en el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.

Y por tanto, si una persona (A), ama verdaderamente, a otra persona (B), la persona (A), debe de amar, también, con las mismas fuerzas, que ama a la persona (B), a la futura invisibilidad, en el cosmos, de esa persona (B).

Es decir, si un nieto, ama, realmente, a su abuelo-inmortal, dicho nieto, debe de amar, con las mismas fuerzas, que ama a su abuelo, en el mundo, a la futura invisibilidad, de ese abuelo, en el cosmos.

Y el hijo, al padre, lo mismo.

Y el marido, a la mujer, lo mismo.

 

 

 

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