Espíritus inmundos.
Toda persona, que, nace, en el interior tenebroso, del planeta tierra, adquiere, un espíritu, inmundo, más o menos, grande, pero, nunca, nulo.
De manera, que, si una persona, habita, el planeta tierra, esa persona, con toda seguridad, posee, un espíritu malo, nunca nulo.
Y Jesucristo, hace, dos mil años, se dedicaba, a limpiar, a las personas, de los espíritus inmundos, que el planeta tierra, les había generado.
Javier Rubio Ortín
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