Invisibles, o visibles, en el cosmos.

Invisibles, o visibles, en el cosmos.

Una persona, siempre, completamente viva, potencialmente, bien, puede volverse, invisible en el cosmos, y visible en el cielo, o bien, puede volverse, invisible en el cielo, y visible, en el cosmos.
Y de esa manera gloriosa, esa persona, puede viajar, libremente, por todo el cosmos, sin recorrer jamás, ninguna distancia espacial, en su vida viajera.
Y de esa manera gloriosa, esa persona, puede permanecer, en el interior del cosmos, eternamente joven, de dieciocho años, de edad, por los siglos, de los siglos, es decir, por toda la eternidad.
El cosmos, concluye, o deja de existir, todo él, cuando, absolutamente, todas las personas, que, lo habitaban, se vuelven, invisibles en él, y visibles en el cielo.
Y ese cosmos, vuelve a existir, de nuevo, cuando, una persona testigo, al menos, se hace, invisible en el cielo, y visible, en dicho cosmos.
Una persona, se vuelve, invisible, en el cosmos, y visible en el cielo, cuando, esa persona, se vuelve, muy feliz, mientras duerme.
Y una persona, se vuelve, invisible en el cielo, y visible en el cosmos, cuando, esa persona, deja de ser, muy feliz, y se vuelve, poco feliz, en su vigilia.

Javier Rubio Ortín

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