Jesucristo, asunto, al cielo, en cuerpo, y alma.
Tras su crucifixión.
¡¡¡Lo mismo, que Enoc!!!
¡¡¡Lo mismo, que, la v. María!!!
Es decir, desapareciendo, del mundo, sin dejar rastro.
Pero, desde su tumba, es decir, lo mismo, que millones, y millones, de personas, a lo largo, de veinte siglos, en todo el mundo.
Javier Rubio Ortín
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