Jesucristo, bendecido, por Dios.
Y por tanto, Jesucristo, después de su crucifixión, dedicado, a desaparecer, y a aparecer, en el mundo, un número de veces, ilimitado, dentro, de una vida inmortal (Jesucristo, sin cadáver).
Pero, como, este hecho, fue mal conocido, en el mundo, en dicho mundo, se corrió, el bulo, de que, Jesucristo, había muerto, y que, había resucitado, al tercer día, de entre los muertos.
Y por tanto, a lo largo, de veinte siglos, todas las personas, que han creído, en Jesucristo, también, se han dedicado, a desaparecer, y aparecer, en el cosmos, un número de veces, ilimitado.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment