Jesucristo, el Hijo de Dios, viajero, libre, por todo el cosmos.
Que, proveniente, del reino de los cielos, aterrizó, hace dos mil años, en el interior tenebroso, del planeta tierra, durante, unos pocos años, puso las bases, de la ciencia del evangelio, eterno, en mundo, se redimió, por medio, de su crucifixión, y después, continuó, su vida viajera, por todo el cosmos, por medio, de las naves de Dios, que, tiene, su única casa, permanente, en Dios-Padre.
Y por tanto, toda persona, que, se dice, discípulo de Jesucristo, también, es, como su maestro, un Hijo de Dios, viajero, libre, por todo el cosmos, por medio, de las naves de Dios.
Es decir, Jesucristo, un sacerdote de Dios, segun el orden de Melquisedec, Hijo eterno, de Dios, y por tanto, sin padre, ni madre, en el planeta tierra, es decir, sin ascendientes, en el planeta tierra, y también, sin descendientes, en ese mismo, planeta tierra.
Javier Rubio Ortín
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