La alegría, por la salvación, de una persona.
Es decir, la alegría, porque, Jesucristo, ha raptado, a esa persona, completamente viva, mientras dormía.
Es decir, la alegría, porque, Jesucristo, ha vuelto invisible, a esa persona, en el mundo, mientras dormía, y por tanto, esa persona, ahora, es visible, ya sea, en el sueño eterno, del reino de los cielos, ya sea, dentro de una nave de Dios, situada, al lado, de cualquier planeta del cosmos, con todas sus enfermedades, curadas.
Es decir, la alegría, porque, esa persona salvada, gracias a Jesucristo, no se convertirá, en un cadáver, jamás.
Javier Rubio Ortín
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