La Biblia, santa, y la Biblia, pecadora.
La Biblia, es un libro, hecho, de verdad, y de falsedad, y por tanto, la Biblia, es un libro santo, y es un libro pecador, al mismo tiempo.
La Biblia, es un libro santo, cuando, esa Biblia, narra, la historia eterna, de unos cosmonautas de Dios (Hijos, e Hijas), que, tienen, su única casa, permanente, en la eternidad de Dios-Padre, y después, viajeros, libres, por toda la creación, siempre, dentro de sus propias mentes, tanto antes, como, después, de aterrizar, esas personas, hombres, y mujeres, en los interiores tenebrosos, de unos veinte planetas del cosmos, totalmente inhóspitos, para la presencia humana, entre ellos, el planeta tierra, y por tanto, antes y después, de llegar a conocer, esas personas, el mal, de la creación, en sus gloriosas vidas eternas.
Y esta Biblia, santa, es capaz de predecir, sin equivocarse, o con una precisión absoluta, cosas, muchos siglos, antes, de que, esas cosas, se produzcan.
Y esta Biblia, santa, contiene, en sí misma, también, a la ciencia, que poseían, esos cosmonautas de Dios, antes de conocer el mal, por causa, de someterse, esas personas, a las influencias malignas, de los interiores, de esos veinte planetas del cosmos.
Y el argumento de la Biblia, pecadora, en cambio, pues no tiene, nada que ver, con la historia eterna, de esos cosmonautas de Dios.
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