La blandura de una persona.
Es, directamente proporcional, a las cantidades, de gases, y de fuego, que posee, esa persona, en su configuración.
Es decir, el grado de blandura, de una persona, es, directamente, proporcional, al grado de infelicidad, que posee, esa persona.
Y por tanto, una persona, plenamente feliz, mientras duerme (Dios, inmortal, invisible a los ojos), posee, un grado de blandura, completamente nulo.
Y por tanto, una persona, de felicidad nula (Persona moribunda), posee, un grado, de blandura, máximo.
Cuando, duerme, una persona, esa persona, tiende a poseer, un grado, de blandura, nulo.
Y en su vigilia, una persona, tiende a poseer, un grado de blandura, máximo.
La medicina, por tanto, es el arte, de saber endurecer, a las personas, blandas.
Javier Rubio Ortín
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