La búsqueda de Dios.
Una persona, busca a Dios, realmente, sí, y solo sí, esa persona, busca, a su propio pensamiento, cuando, ese pensamiento, es el más feliz.
Y por tanto, a Dios, solo lo puede encontrar, una persona, mientras duerme, esa persona, porque, la vigilia, supone, un grado de felicidad, minúsculo, que, es superado, ampliamente, siempre, por la felicidad, de la vida onírica.
Y por tanto, buscar a Dios, significa, el buscar, el argumento del sueño, más feliz, que puede tener, cualquier persona.
Javier Rubio Ortín
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