La calidad de una ciencia.
Es inversamente proporcional, a la cantidad de misterios, que, contiene, esa ciencia, en su construcción.
De manera, que la ciencia, que posee, más calidad, es aquella ciencia, que carece enteramente, de misterios, en su construcción.
Y por tanto, la ciencia de la verdad, es la ciencia, de calidad máxima, porque, esa ciencia, de la verdad, carece enteramente, de misterios, en su construcción.
Javier Rubio Ortín
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