La cantidad de vida, que posee, una persona.
Una persona, plenamente feliz, posee, una cantidad de vida, totalmente ilimitada, y la vida ilimitada, de esa persona, plenamente feliz, tiene la forma, o tiene el nombre, de un diamante, 100 % puro, de simetría perfecta, y de dureza máxima, invisible, a los ojos humanos.
Y una persona, que posee, una felicidad, inferior a la máxima, posee, una cantidad de vida, siempre finita, o siempre limitada, cuya magnitud, es directamente proporcional, a la magnitud, que posee, la felicidad, de esa persona, respecto, de la máxima, de manera, que una persona, poco feliz, por ejemplo, adquiere, el nombre, o adquiere la forma, de un diamante, más, o menos, impuro, con una cierta asimetría, más o menos, grande.
Y cuando, la felicidad, de una persona, se hace, la mínima, esa persona, sufre, su muerte cadavérica, y por tanto, esa persona, deja de parecerse, enteramente, a un diamante, 100 % puro, es decir, esa persona, se convierte, en las impurezas, totalmente asimétricas, de un cadáver, solamente.
Y si a las impurezas, de un cadáver, humano, les inducimos, de nuevo, un gran parecido, a un diamante, 100 % puro, o una gran cantidad, felicidad, las convertimos, de nuevo, en una persona, resucitada, completamente viva.
Javier Rubio Ortín



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