La castidad.
Cuando, Dios, creó, a los hombres, y a las mujeres, a partir, de las personas asexuadas, en la vida humana pura, Dios, manifestó, que había hecho, una obra, imposible, de mejorar.
Y por tanto, la castidad, en la vida humana, pura, es una ofensa directa, a las obras, de Dios.
Pero, una eternidad, después, de esto, las personas, conocieron, a los interiores tenebrosos, de los planetas, del cosmos, que, las hacían sufrir, y esto generó, la existencia, de la vida humana impura, 100 %, obra del diablo…
Y por tanto, con este hecho, la sexualidad humana, dejó de ser, una obra, 100 % de Dios, para, pasar a ser, una obra, parcial, del diablo.
Y por tanto, en este vida humana, impura, la castidad, no es algo, que, ofenda, a Dios.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment