La fe de s. Pablo.
A s. Pablo, después, de ser descabalgado, y por tanto, después, de dejar de ser, un perseguidor de cristianos, Jesucristo, le enseñó, que, cuando, su persona, sufriera, en el mundo, una cierta cantidad finita, de mal, accedería, a una vida eterna, o vida inmortal, totalmente libre, del mal, para siempre, es decir, Jesucristo, le enseñó, a s. Pablo, que, sí, su persona, sufría, de parte del mundo, una cierta cantidad finita, de mal, su persona, completamente viva, inmediatamente, después de esto, se olvidaría de lo que es el mal, para siempre.
Y por tanto, el sufrir, s. Pablo, esa cierta cantidad finita, de mal, le liberaba, de tener que sufrir, muchas enfermedades, y por supuesto, le liberaba, a s. Pablo, de tener que sufrir, a su muerte cadavérica, y por tanto, el sufrir, esa cierta cantidad finita, de mal, le generaba, a s. Pablo, la ayuda, o el poder protector de Dios, ante cualquier peligro del mundo, que le impidiera, el alcanzar, su objetivo, felizmente.
Y por tanto, s. Pablo, siempre, con la ayuda del poder salvador de Dios, se dedicó, desde entonces, a sufrir, libremente, en el mundo, esa cierta cantidad finita de mal, para lograr alcanzar, finalmente, su gran premio, prometido, por Jesucristo.
Javier Rubio Ortín
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