La fe, que mueve, montañas.

La fe cristiana.

Si una persona, posee, una cierta felicidad, F (x), esa persona, percibe, con sus sentidos, a un determinado, cosmos (x):
F (x) = Cosmos (x)
Si esa misma, persona, posee, otra cierta felicidad, F (y), esa persona, percibe, con sus sentidos, a otro cosmos (y).
F (y) = Cosmos (y)

Y por tanto, si una persona, por medio, de su fe, es capaz, de variar, a su felicidad, de F (x), a F (y), esa persona, es capaz, también, de variar, el cosmos, que perciben, sus sentidos, desde el cosmos inicial (x), al cosmos final (y).

La fe cristiana, por tanto, solo consiste, en el poder, que posee, una persona, para variar, a la felicidad humana.

Javier Rubio Ortín

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