La felicidad, y las Matemáticas.
Una felicidad, muy cercana, a cero, adquiere, la forma, del fuego.
Una felicidad, muy pequeña, adquiere, la forma, del hidrógeno.
Una felicidad, pequeña, adquiere, las formas, de los gases.
Una felicidad, muy grande, adquiere, la forma, del diamante.
Y una felicidad, grande, adquiere, la forma, de la solidez.
Y por tanto, una felicidad, tendiendo, a volverse, nula, adquiere, las formas, de la metástasis de un cáncer, o la gasificación, de esa persona.
Y por tanto, una felicidad, tendiendo, a volverse, la máxima, adquiere, las formas, de una persona, transmutándose, en un diamante, o volviéndose, inmortal.
Javier Rubio Ortín
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