La gracia de Dios.
Es decir, la sabiduría, de Dios.
Es decir, la sabiduría, del Espíritu Santo.
Es decir, la sabiduría, que poseía, absolutamente, toda la vida humana, antes de conocer, esa vida humana, unos planetas del cosmos, que, la volvieran, imperfecta.
¡¡¡Y por tanto, si una persona, desea ser sabia, de verdad, que se lo pida a Dios!!!
Javier Rubio Ortín
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