La hermandad perfecta, entre todas las personas.
Solo es posible, esa hermandad, perfecta, entre todas las personas, si todas, esas personas, abandonan, el mal, del interior tenebroso, del planeta tierra, se vuelven, viajeras, libres, eternas, inmortales, por todo el cosmos, y son purificadas, enteramente, por el poder de Dios, de toda influencia, proveniente, del interior tenebroso, del planeta tierra.
Es decir, la civilización del amor, solo es posible, si a esa civilización del amor, se le resta, enteramente, toda su relación circunstancial, con el interior tenebroso, del planeta tierra, o mundo.
Javier Rubio Ortín
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