La historia, de un sacerdote, hipócrita.
Que, se pasó, toda su vida mundana, adorando, a los ídolos….
Pues, tras sufrir, en el mundo, de una manera inconsciente, el sufrimiento, que, Dios, le había asignado, al nacer, se limpia, de su pecado, es salvado, por Dios, de su muerte cadavérica, es purificado, por el poder de Dios, de toda influencia, proveniente, del planeta tierra, y habita, en una nueva creación, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal, olvidándose, por tanto, de que existe, el mal, para siempre.
Javier Rubio Ortín
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