La inmortalidad, en la Biblia.
Si a unas personas, otra persona, las introduce, dentro, de un horno, de fundición, y esas personas, salen indemnes, del interior de ese horno, lógicamente, esas personas, como, Enoc, no se morirán, jamás.
Si a una persona, otras muchas personas, la intentan asesinar, de miles, y miles, de maneras, diferentes (Salmo 91), y todos esos intentos, fracasan, estrepitosamente, lógicamente, esa persona, como, Enoc, no se morirá, jamás.
Javier Rubio Ortín
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