La justicia de Dios.

La justicia de Dios.

Una persona, nace, en el mundo.
Pues bien, de una manera, totalmente inevitable, y 100 % segura, esa persona, sufrirá, en ese mundo (siempre, bajo el poder protector, de Dios), una cierta cantidad de mal, [R], siempre, de una magnitud, igual, o inferior, a los sufrimientos de Cristo.
Y esa cierta, cantidad de mal, [R], sufrida, por esa persona, servirá, para corregir, las averías, de las naves piramidales.
Y esa, cierta cantidad, de mal, [R], se convierte, por tanto, en la justicia de Dios, que sirve, para finalizar, la vida sufrida, de esa persona, para siempre.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


8 − tres =