La muerte humana, y las muertes, de los animales.
Toda persona, hombre, o mujer, que vive, en el cosmos, tenga la edad, que tenga, esa persona, padezca, la enfermedad, que padezca, esa persona, tenga el defecto, que tenga, esa persona, puede ser, transmutada, por el poder de Dios, en una persona, joven, de dieciocho años, de edad, tripulante, de una de sus naves, u ovni piramidal, llena de vida, y llena de salud, por medio, de un sueño, muy feliz, de esa persona, y por medio, de su posterior, invisibilidad, en el cosmos, de esa persona.
Pero, todo animal, que vive, en el planeta tierra, solo tiene, un único destino final, que es, el de morirse, en dicho, planeta tierra, sin remedio, alguno.
Y por todos, estos motivos, toda muerte humana, es, y será, siempre, algo, 100 %, injusto, y toda muerte, de un animal, es, y será, siempre, algo, 100 %, justo.
Javier Rubio Ortín
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