La oración, de una persona, enferma.

La oración, de una persona enferma.

Debe de ser, algo parecido, a esto:
Padre eterno, Tú, tienes el poder suficiente, para variar, a la felicidad humana, de tal manera, que, toda mi enfermedad, deje de existir, instantáneamente, en un momento dado, sin dejar rastro.
Pues bien, realiza, esa obra, sanadora, en mi persona, cuando, mi enfermedad, haya cumplido, su misión, redentora, de corregir, las averías de tus naves, que son también, las naves, de todas las personas, que, habitamos, el planeta tierra.
Y después, vuélveme, viajero, libre, por el cielo, y por los universos del cosmos, por medio, de tus naves.

Javier Rubio Ortín

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