La sangre mala.

La sangre mala.

Tiende a convertir, a las personas, en gases, es decir, en los gases, de unos horribles cadáveres.
Y por este motivo, la sangre mala, es la autora, de todos, los cánceres, los infartos, las infecciones, y todas las enfermedades, en general.
Y la sangre buena.
Tiende a convertir, a las personas, en unos diamantes puros, eternos, o inmortales.
Y por este motivo, la sangre buena, es la medicina, que cura, a todas las enfermedades, y eterniza, a la vida humana.

Javier Rubio Ortín

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