La sexualidad humana, en toda su plenitud.
Es la sexualidad humana, 100 % natural, 100 %, obra, de Dios.
Y es la sexualidad humana, libre, por completo, de excrementos, y de orines.
Y por tanto, es la sexualidad humana, sin vergüenzas pasionales, hacia la desnudez.
Y por tanto, es la sexualidad humana, que no conoce, nada, en absoluto, al interior tenebroso, de un planeta del cosmos, como, el planeta tierra.
Es la sexualidad humana, 100 % pura.
Es la sexualidad humana, que no se odia, a sí misma, jamás.
Es la sexualidad humana, que es imposible, que genere, jamás, personas homosexuales, y personas bisexuales.
Es la sexualidad humana, eterna, o inmortal, de unos cosmonautas de Dios, eternamente jóvenes, que no conoce, jamás, su claudicación, o final.
Es la sexualidad humana, 100 % placentera, tanto, para los hombres, como, para las mujeres.
Es la sexualidad, que poseían, los cosmonautas, Adán, y Eva, antes de llegar a conocer, el mal, del interior tenebroso, del planeta tierra, por causa, del engaño del diablo.
Y es la sexualidad, que poseyeron, de nuevo, los cosmonautas, Adán y Eva, tras ser purificados, del mal, por el poder, de Dios.
Javier Rubio Ortín
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