La única utilidad de la ley de Moisés.

La única utilidad, de la ley de Moisés.

 

 

 

Quien cumpla, con la ley de Moisés, vivirá eternamente, es decir, quien cumpla, con la ley de Moisés, tendrá como, premio final, su conversión en un Hijo de Dios, viajero, libre, eterno, inmortal, por todo el cosmos.

Y quien cree, en la persona de Jesucristo, Hijo de Dios, o cosmonauta de Dios, sin cumplir, para nada, con la ley de Moisés, también, tendrá, como premio final, su vida eterna de cosmonauta, viajero, libre, eterno, por todo el cosmos.

Y la persona, que simplemente, cree, que, aunque viva, transitoriamente, en el planeta tierra, es, en realidad, un Hijo de Dios (Cosmonauta de Dios), viajero, libre, por todo el cosmos, sin creer, en la persona de Jesucristo, y sin cumplir con la ley de Moisés, también, obtendrá, como premio final a su fe, la vida eterna, de un cosmonauta de Dios (Hijo de Dios), viajero, libre, por todo el cosmos.

Y la persona, que, ni cumple, con la ley de Moisés, ni cree, en la persona de Jesucristo, ni cree, que es un cosmonauta de Dios, pero, resulta, que, Dios, se compadece, de ella, pues, también, será premiada, esa persona, por la misericordia de Dios, con su vida eterna, de un cosmonauta de Dios, Hijo de Dios, viajero, libre, por todo el cosmos.

Pero, la persona, que cumpla, con la ley de Moisés, y por tanto, obtenga, como, premio final, su vida eterna de cosmonauta de Dios, finalmente, no será ya, de por sí, pura, sino, que, esa persona, tendrá que ser purificada, por el poder de Dios, para poder alcanzar, su verdadera pureza original, de un cosmonauta de Dios, libre, por completo, de la influencia perniciosa, de un planeta del cosmos, como, el planeta tierra.

 

 

 

Javier Rubio Ortín

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