La velocidad de una enfermedad.
Es directamente proporcional, al desfase, que posee, la persona, enferma.
Velocidad = k x {Desfase} = k x {Excentricidad de una elipse} = k x {Función cíclica, de una determinada frecuencia (w)} = k x [{Fuerzas del sueño} – {Fuerzas de la vigilia}] = k x [{Inmunidad} – {Tendencia a enfermar}]
(k = Proporcionalidad)
Y por tanto, cuando, la frecuencia de la función de ondas, de una persona, enferma (w), a causa de esa enfermedad, se hace, muy pequeña, o tiende a hacerse, muy pequeña, los dolores de esa persona, enferma, crecen, más, y más, hasta desembocar, en una agonía mortal, cuando, la frecuencia (w), adquiere, un valor, muy pequeño.
Y en cambio, cuando, la frecuencia (w), de la función de ondas, de esa persona, enferma, crece, más, y más, y por tanto, tiende a hacerse, infinita, esa persona, es salvada por Dios, de su enfermedad, y por tanto, de su muerte cadavérica, y por tanto, esa persona, recupera, su salud, y esa persona, se eterniza, al convertirse, en un diamante, de dureza máxima, invisible, a los ojos humanos.
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