La velocidad del envejecimiento humano.

La velocidad, a la que envejece, una persona.

 

 

 

Es decir, la verdadera velocidad, del transcurrir del tiempo, para esa persona.

Es decir, la velocidad, con la que esa persona, se convierte, en gases.

No tiene, nada que ver, esa velocidad, con la velocidad, del transcurrir del tiempo, que mide, un reloj mecánico, o no tiene, nada que ver, con la velocidad, del transcurrir del tiempo, que mide, un reloj de cuarzo, o no tiene, nada que ver, con la velocidad del transcurrir del tiempo, que mide, un reloj solar.

La velocidad, con la que envejece, una persona, es mucho mayor, cuando, esa persona, está despierta a la vigilia, que cuando, esa persona, duerme apaciblemente, y por tanto, esa velocidad de envejecimiento humano, es directamente proporcional, al grado de asimetría, que posea, esa persona, en cada caso…

De manera, que, las personas, muy asimétricas, envejecen, más velozmente, que, las personas, menos asimétricas, y por tanto, el tiempo, transcurre, más velozmente, para las personas, muy asimétricas, que, para las personas, menos asimétricas.

 

[Velocidad del transcurrir del tiempo, para una persona] = [Velocidad, a la que envejece, esa persona] = [Velocidad, a la que esa persona, se gasifica] = [Grado de asimetría, que posee, esa persona] = [Grado de infelicidad, de esa persona] = [Excentricidad de una cierta elipse]

 

 

Javier Rubio Ortín

 

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