La vida humana, sin cadáveres.
Es, la única, vida humana, que es, del agrado, de Dios.
Es decir, una vida humana, siempre, eterna, siempre inmortal, dedicada, por tanto, a desaparecer, y a aparecer, en el cosmos, un número ilimitado, de veces.
Así fue, la vida humana, durante, una eternidad, antes de que, esa vida humana, conociera, hace, unos diez mil años, a los interiores tenebrosos, de los planetas del cosmos, y por tanto, así debe de ser, siempre, la vida humana.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment