La vida, sin sueño, alguno.
Es decir, la vida, que, no se parece, al diamante, nada, en absoluto.
Es decir, toda, la vida cadavérica, del cosmos.
Es decir, todos los gases, y el fuego.
Es decir, toda la asimetría, o desorden, del cosmos.
Es decir, el pensamiento humano, más infeliz, que puede existir.
¿Se puede resucitar, toda esa vida cadavérica, del cosmos?
Pues, claro, que sí.
¿Cómo?
Induciéndole, a esa vida cadavérica, sueño, felicidad, simetría, orden, o parecido, al diamante.
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