La voluntad de Dios.
Si se hubiera cumplido, siempre, en el mundo, esa voluntad de Dios, a lo largo, de ocho mil años…
Ninguna persona, hubiera generado, jamás, un cadáver suyo, en el mundo, sino, que absolutamente, todas las personas, hubieran desaparecido, del mundo, sin dejar, ningún rastro, en ese mundo.
Pero, como este hecho, hubiera originado, infinitos problemas, en la vida del mundo, pues, Dios, se ha visto obligado, a lo largo, de ocho mil años, a ocultar a ese mundo, su salvación, de la muerte cadavérica, en muchos casos.
Javier Rubio Ortín
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