Las dos justicias.
Es decir, la justicia, del mundo, y la justicia, de Dios.
Justicia del mundo:
Un sufrimiento, a veces, ilimitado, y a veces, condenas, a muerte.
Justicia de Dios:
Un sufrimiento, siempre finito, y sin ninguna, muerte, de por medio.
Javier Rubio Ortín
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