Las personas, no amamos, a la razón.
Sino que, las personas, deseamos, siempre, el ser plenamente felices, nada más.
Así que, si una persona, no tiene la razón, sobre, un determinado asunto, pues, suele suceder, que, esa persona, en su deseo, de ser, plenamente feliz, siempre, pase, por encima, de esa razón, que le obliga, a disminuir, su felicidad.
Javier Rubio Ortín
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