Las tribulaciones, de un padre de familia.
Un hombre, estaba casado, con una mujer, y tenía, tres hijos.
Y ese hombre, le hizo, esta oración, a Dios:
Yo, mi mujer, y mis tres hijos, somos, en realidad, unos cosmonautas tuyos, viajeros, libres, por todo el cosmos, y por tanto, nunca, nos moriremos, en el planeta tierra, sino, que desapareceremos, de ese planeta tierra.
Pero, Yo, mi mujer, y mis tres hijos, tenemos que sufrir, todavía, de parte del mundo, una cierta cantidad de mal, [R], para poder olvidarnos, de dicho mal, para siempre, según tu justicia.
Pues bien, Yo, quiero sufrir, en mi propia persona, esa cierta cantidad de mal, liberadora, de toda mi familia, [R], de una manera totalmente voluntaria, para que, tanto, mi mujer, como, mis tres hijos, estén completamente libres de todo mal, para siempre, y quiero sufrir, esa cantidad de mal, [R], en diez años, solamente.
Y por tanto, Padre eterno, manda a mi persona, esa cantidad de mal, [R], en esos diez años, por ejemplo, en forma de enfermedades, para poder alcanzar mi objetivo final, felizmente.
Y el Padre eterno, escucha la oración, de ese padre de familia, y por tanto, le libera a él, y libera, a toda su familia, del mal, para siempre, en esos diez años.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment