Lo movido, aquietándose (Hacia la felicidad máxima).
¡¡¡Esta es, la misión, que cumple, la sangre arterial, humana!!!
Y lo quieto, moviéndose (Hacia la felicidad nula).
¡¡¡Esta es, la misión, que cumple, la sangre venosa, humana!!!
Y por tanto, mientras la sangre arterial, tiende a frenar, los movimientos, de los tumores, de una persona, la sangre venosa, en cambio, tiende a acelerar, los movimientos, de los tumores, de esa misma persona.
Es decir, un cáncer, de una persona, crece, y crece, impulsado, solamente, por la sangre venosa, de esa persona, y tiende a menguar, hasta quedarse, completamente quieto, por medio, de la sangre arterial, de esa misma persona.
Javier Rubio Ortín
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