Los asuntos de Dios, y los asuntos del diablo.
Dios, es, la vida humana, eterna, inmortal, viajera, libre, por el cielo, y por los universos, del cosmos, por medio, de las naves piramidales (Espíritu).
Y el diablo, es la vida humana, prohibida por Dios, y vivida, encerrada, en el mundo, o vivida, encerrada, en el interior tenebroso, del planeta tierra (Carne).
Hace, diez mil años:
[Asuntos de Dios] + [La obra del diablo] = [Asuntos del diablo (Asuntos, prohibidos, por Dios)]
Y posteriormente, siempre, ha sucedido, que:
[Asuntos del diablo (Asuntos prohibidos, por Dios)] + Providencia + Redención + Salvación + Consolación + Purificación (Final del mundo, la obra de Dios) = [Asuntos de Dios]
Y por todos, estos motivos, no está nada bien, el mezclar, confusamente, a los asuntos de Dios, y a los asuntos, del diablo (Asuntos, prohibidos, por Dios), es decir, no se puede servir, a Dios, y al diablo, al mismo tiempo.
Mientras, todos los asuntos, de Dios, son eternos, todos los asuntos, del diablo, son siempre, pasajeros.
Mientras, todos los asuntos, de Dios, son perfectos, y por tanto, imposibles, de mejorar, con ninguna moral, todos los asuntos, del diablo, son siempre, totalmente imperfectos, y por tanto, imposibles, de mejorar, con ninguna, moralidad.
Javier Rubio Ortín
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