Los asuntos internos del mundo.
No son, una obra de Dios, sino, que son, una obra del diablo, porque, fue, el diablo, el autor, de la estancia humana, en los interiores, tenebrosos, de unos veinte planetas del cosmos, entre ellos, el planeta tierra.
Y por tanto, Dios, jamás se ha dedicado, a juzgar, las “bondades”, y las “maldades”, contenidas, en la obra, de ese diablo, sino, que, Dios, a salvado siempre, a todas las personas, de la obra de ese diablo, a su obra, no teniendo, en cuenta, para nada, al argumento, de la obra de dicho diablo.
Ahora bien, toda la obra del diablo, se convertirá, en la obra de Dios, cuando, cumpla, su redención sufrida, es decir, que toda la obra del diablo, concluirá definitivamente, cuando, esa obra del diablo, genere en las personas, que, la habitan, una cierta cantidad, de sufrimiento, liberador.
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