Los dos salarios, de una persona, trabajadora.
Una persona, trabajadora, en el mundo, recibe, dos salarios, completamente diferentes, uno de ellos, de parte del mundo, que le permite, a esa persona, el subsistir, en ese mundo, y otro salario, de parte de Dios, que le permitirá, a esa persona, el olvidarse, del mal, para siempre, de una manera justa, habitando, por tanto, en una nueva creación, hecha de un 100 % de bien, y de un 0% de mal, cuando, esa persona, sufra, por medio, de su trabajo, el sufrimiento, que Dios, le tiene asignado.
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Javier Rubio Ortín
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