Los finales, de todos los cosmonautas, crucificados.
Eran, el de concluir, sus redenciones, en la cruz, y posteriormente, el ser raptados, completamente vivos, esos crucificados, por el poder de Dios, volviéndolos, por tanto, eternos, o inmortales, e invisibles, en sus cruces.
De manera, que el final, de cualquier crucifixión, de cualquier persona, en la antigüedad del mundo, era, una cruz, solamente, nada más, completamente vacía, de persona crucificada, en lugar de ser, una cruz, conteniendo, el cadáver, de una persona.
Y así quería, el Padre eterno, que fuera, también, la crucifixión de Jesucristo, hace dos mil años.
Pero, Jesucristo, quiso, dar la señal de Jonás, a sus enemigos, los fariseos, y por tanto, quiso, ocultar al mundo, su invisibilidad final, en medio, de grandes señales de desaprobación, por parte del Padre, como, terremoto, tinieblas, y resurrecciones de personas muertas.
Javier Rubio Ortín
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