Los que fueron, verdaderos discípulos, de Jesucristo.
Esperaban, poder viajar, al cielo, sin ninguna enfermedad-dolor, de por medio.
Esperaban, desaparecer, del mundo, sin dejar rastro, en lugar, de esperar, el morirse, y el convertirse, en unos cadáveres.
Esperaban, poner, un punto final, definitivo, y justo, a sus vidas sufridas, en el mundo, tras terminar de sufrir, en ese mundo, una cierta cantidad, de mal, siempre, igual o inferior, a los sufrimientos de Cristo.
Es decir, esperaban, el convertirse, en el futuro, en unos Hijos de Dios, o cosmonautas de Dios, viajeros, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos, por medio, de los ovnis.
Javier Rubio Ortín
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