Los siete días de la creación.
En un principio, solo existía, un sueño humano, plenamente feliz, vacío, de todo contenido, o la nada.
Es decir, en un principio, solo existía, la felicidad humana, máxima, nada más.
Pero, ese sueño, plenamente feliz, despierta, parcialmente, y por tanto, comienza a existir, también, un sueño humano, no plenamente feliz, con un cierto contenido.
Y por tanto, además de la felicidad máxima, comienzan a existir, también, unas felicidades, inferiores a la máxima.
Hasta que, esa felicidad humana, desciende mucho, y por tanto, comienzan, a existir, también, unas personas, cosmonautas, tripulantes, de unas naves, viajeras, por un cierto cosmos.
Y todo, este cosmos, creado, perdura, durante, siete vigilias, y tras esta séptima vigilia, la felicidad humana, crece, de nuevo, y por tanto, todo ese cosmos, deja de existir, enteramente, y esas personas cosmonautas, descansan, o concilian, de nuevo, el sueño, plenamente feliz, vacío de contenido.
Es decir, el cosmos, existe, sí, y solo sí, las felicidades de algunas personas, son, muy pequeñas, nada más, de manera, que, cuando, todas, las felicidades, de todas las personas, se mantienen, por encima, de un cierto límite, pues, todo el cosmos, dejará de existir, enteramente.
Javier Rubio Ortín
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