Medir, el transcurrir, del tiempo.

Medir, el transcurrir del tiempo.

 

 

 

Es decir, medir, a la velocidad, con la que, se envejece, una persona.

Es decir, medir, a la velocidad, con la que, se gasifica, o se pudre, una persona.

Es decir, medir, a la velocidad, con la que, se quema, una persona.

Es decir, en definitiva, medir, a la velocidad, con la que se pudre, un cadáver.

Y por tanto, el mejor reloj, que existe, para, poder medir, con precisión, la velocidad del transcurrir del tiempo, en la vida humana, es el reloj biológico, que mide, la velocidad del pudrimiento, de un cadáver.

Y un cadáver, se pudre, a una velocidad, que es directamente proporcional, a la asimetría, o el desorden, y es inversamente proporcional, a la simetría, o el orden.

Y por tanto, el tiempo, transcurre, a una velocidad, que es directamente proporcional, a la asimetría, o el desorden, y es inversamente proporcional, a  la simetría, o el orden.

Y por tanto, cuanta, mayor quietud, a menos velocidad, transcurre, el tiempo.

Y por tanto, cuanto, mayor movimiento, a una mayor velocidad, transcurre, el tiempo.

Y por tanto, dentro de un automóvil, el tiempo, transcurre, a una velocidad, que es directamente proporcional, a la velocidad, que posee, ese automóvil.

Y por tanto, dentro de un avión, el tiempo, transcurre, a una velocidad, que es directamente proporcional, a la velocidad, que posee, ese avión.

 

 

 

 

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