Mi día, de la liberación, del mal.
Se producirá, cuando, mi persona, se termine, de igualar, en sufrimientos (Matemáticamente), con la persona, de Jesucristo.
Pues bien, le pido, a Dios, que, ese día, de mi liberación, del mal, llegue, a mi vida, sin tener, que sufrir, mi persona, ninguna enfermedad, de por medio.
Javier Rubio Ortín
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