No juzgar.
A todos, los asuntos, mundanos.
¿Por qué, motivo?
Pues, porque, todos, esos, asuntos mundanos, son, unos asuntos, prohibidos, por Dios, en el libro del Génesis, y por tanto, todos, esos, asuntos mundanos, ya han sido, juzgados, por Dios, de antemano, hace tiempo.
Javier Rubio Ortín
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